lunes, 24 de agosto de 2015

taller comas


Estamos en coma (1)

Por David Silva 

 Alguien ha dicho que la coma es un punto que se dejó crecer el cabello. Aparte de esa gráfica y simpática broma, quizás sea este, la coma, el signo más recurrente de los escribientes. Por lo regular, cualquier pausa en el ritmo lleva a que muchas personas, al detener momentáneamente el bolígrafo y suspender los dedos sobre el teclado, marquen por acto reflejo ese signo, “sin querer queriendo” (como diría el humorista Roberto Gómez Bolaños); pero con ello se comete una infinidad de desatinos.

 Aclaro que la puntuación, junto con el significado de las palabras, proporciona un sentido particular a las frases u oraciones. Omitir un signo determina una idea; marcarlo entraña otra. Entonces, con la intención de compensar (así sea en pequeñas dosis) la ilimitada y gran generosidad de ustedes, paso al siguiente comentario: se trata de un uso particular de la coma (habrá otros, en las próximas semanas).

 Cuando en una oración se incluye un dato para precisar alguna particularidad y este se enmarca entre comas, a eso se le llama “inciso explicativo”. Si este inciso explicativo se omite (casi siempre solo mentalmente), la idea de la oración debe permanecer intacta. Ejemplos: 1. El maestro de Taller de pintura, Fernando sabaleta, dejó un trabajo en clase. / 2.El nadador profesional, pedro roca, dejo  a todos en un nivel muy bajo en la competencia.

 Noten que los incisos están subrayados (solo para precisarlos). En estos casos, siempre deben marcarse las dos comas. Si los incisos (que son datos aclaratorios, nada más) se suprimen, las oraciones deben conservar su sentido; eso prueba que las comas (¡las dos!) están correctamente marcadas: 1. El maestro de Taller de pintura dejó un trabajo en clase. 2. Un nadador profesional dejó a todos en un nivel muy bajó en la competencia.
 En estas dos últimas oraciones, ya se sabe a quiénes nos referimos. Pero, si queremos dar el nombre de las personas que ocupan esos cargos, entonces los incluimos como inciso, en caso de que alguien los ignore. Inclusive puede cambiarse el inciso (el sujeto pasa a ser inciso, y el inciso, sujeto): 1.Fernando sabaleta, profesor de Taller de pintura, dejó un trabajo en clase / 2. Pedro roca, nadador profesional, dejó a todos en un nivel muy bajó en la competencia.

 Si se suprimen estos incisos, también la oración conserva el sentido (aunque dejemos de mencionar el cargo de cada uno): 1. Fernando sabaleta dejó un trabajo en clase. / 2. Pedro roca dejó a todos en un nivel muy bajó en la competencia. Y eso puede hacerse porque, en cada caso, uno es el otro, y el otro es uno. ¿Entendido hasta aquí?

 Ahora probemos con dos ejemplos más: 1. El perro, Da Vinci, dañó el sofá. / 2.El profesor de la universidad, marco franco, tuvo que abandonar a los estudiantes. Aquí, ya tenemos subrayados los incisos. Ahora vamos a suprimirlos. Si el sentido en las oraciones es claro, las comas estarán correctamente marcadas: 1. El perro dañó el sofá. / 2. El profesor  tuvo que abandonar a los estudiantes.

Ahora preguntamos: ¿Acaso solo hay un jugador en el equipo, y este solo jugador se llama Remigio Moscardón? ¿Acaso solo hay un estudiante de Comunicación, y este solo estudiante se llama Luis Rodríguez? El sentido común nos dice que no. Al marcar esas comas así, se está diciendo (de manera implícita) que solo hay un jugador del equipo y que solo hay un estudiante de Comunicación. Por tanto, en esos casos se escribe de largo, sin comas: 1. El perro Da Vinci dañó el sofá. / 2. El profesor  marco franco tuvo que abandonar a los estudiantes.

Solución:

 A diferencia del doctor Obdulio y del presidente Juan Manuel, en estos dos últimos casos uno no es el otro, ni otro es uno. Sencillamente, hay más jugadores en el equipo y más estudiantes en (la Facultad) Comunicación. Todo esto se arregla cambiando el orden: 1. Da Vinci, el perro, dañó el sofá. / 2. Marco franco, profesor de la universidad, tuvo que abandonar a los estudiantes.

 Ahora, suprimamos, así sea mentalmente, los incisos para verificar que las comas han sido marcadas correctamente: 1. Da vinci dañó el sofá/ 2. Marco Franco tuvo que abandonar a los estudiantes. ¿Entendido?

 Siempre:

 Si hay un inciso (dato aclaratorio), suprímase mentalmente este para verificar si la oración conserva el sentido; si no es así, la oración es incorrecta. Según ese sentido que se busca y para estos casos, se marcan las dos comas o, definitivamente, no se marca ninguna: marcar una sola coma es matar la oración.

 Seguimos en coma (2)

 Muy pocas personas alcanzan a distinguir entre “maría Juana juega Rugby en la Universidad del rosario” y “María Juana,  juega rugby en la universidad del rosario” La diferencia: una coma.

Hace dos semanas tratamos el uso de la coma referente al inciso explicativo. Con respecto a este asunto, una aclaración: nunca debe separarse con coma (ni con ningún otro signo) el sujeto del predicado. Si vamos a escribir que el reconocido y premiado médico grecorromano de la universidad donde se descubrió la vacuna contra la amnesia llegó a Bogotá, pues debe escribirse: “El reconocido y premiado médico grecorromano de la universidad donde se descubrió la vacuna contra la amnesia llegó a Bogotá”. El sujeto es el ejecutor de la acción (“el gran profesor de la universidad de Oxford llego a la universidad del rosario”.) y el verbo (“llegó”) es la acción ejecutada. Jamás debe marcarse signo alguno entre estos, sin importar la extensión. Podemos escribir: “Carlitos lloraba”, donde el sujeto es “Carlitos” y el verbo, “lloraba”. Noten: tampoco hay coma entre estos dos.

 Luego de esta aclaración, sigamos (porque “seguimos en coma”). El siguiente uso de este signo se refiere de manera literal a las palabras con que nombramos (nominamos) a una persona o a varias, o a seres personificados. Cuando pretendan definir el concepto “Sol” ante alguien que nunca lo ha visto ni sentido, se recomienda llevar a esa persona a un lugar donde pueda ver y sentir el Sol. Por tanto, procederemos de manera similar, no tanto con la grandeza del Sol, pero sí al menos con algunas lucecitas, que funcionarán como ejemplos.

 Cada vez que nos dirigimos a una persona (personas o ser personificado) y la nombramos, esa palabra se llama vocativo: “ya que vas para la fiesta, Juan, tráeme un pedazo de ponqué”. El vocativo es “Carlos”, porque con esa palabra nos dirigimos a una persona llamada así. Si hubiésemos acudido a un apodo (cariñoso en este caso), también este sería vocativo. “Gordito, ya que vas a la biblioteca…”. Todo vocativo debe separarse del resto de la oración por coma: después, antes y después o solo antes, dependiendo de dónde lo situemos. “Entre otras cosas, papá, estoy embarazada”, “papá, entre otras cosas estoy embarazada”, “Entre otras cosas estoy embarazada, papá”. En todos estos casos, nos dirigimos a Carlitos. Si él se llamara Juan Carlos Eduardo y quisiéramos usar todo el nombre compuesto, pues una de las oraciones posibles será “Sabías, pedro Thomas franco, que tu papá se perdió”.

 Ese uso de la coma vale también para apodos, alias, cargos, apelativos, rangos, grados, etc., siempre y cuando le hablemos a alguien, ¡que es distinto a hablar de alguien! Más ejemplos: “dale las llaves, David,  maneja bien”, “Eso fue trampa, señor profesor, cómo no lo vio”, “Nos dieron esto, la cedula de papá, como método entrar” , “Creo, maría, que mañana viene tu papá”, “por aquí, camilo, las casa de tu papá”, “Espere, Boris, ¿Cuánto se robó?”, “¡Cómo no me vas a dar plata, papá!”, “el estudio de la planta, caballeros, queda terminado”, “¿Tiene una maleta que me venda, compadre?”.

Por supuesto, también es válido este uso cuando nos dirigimos a un grupo de personas: “Bienvenidos, damas y caballeros, esta noche a la presentación de la muestra cinematográfica”, “Esta vez, querida familia, no habrá regalos”, “roben, caballeros”. En el caso de seres personificados, he aquí más ejemplos: “a tu oficina, Andrés. Eres un hombre flojo”, “¡Andrés, dejaste todo para última hora!”, “Quita tu trabajo de mí puesto, Andrés” (no se trata del emperador romano, sino de un perro travieso).

 En variados contextos, hay otros usos muy simpáticos, casi emparentados con la cursilería: “Yo te dije, chucha, que peláramos al hombre”, “Sorpréndeme, cucha, en navidad”, “¡ayy, mamita, compra esa pasta que me gusta tanto!”, “Oye, perrito, la otra semana nos toca pagar”, “Escucha, perdedor, eres lo peor que me ha pasado en la vida”.

 En el pasado Mundial de Fútbol, en la fiesta patria nacional y en la instalación del Congreso, fueron muchas las comas que devoraron algunos colegas periodistas: “¡malo, Brasil!”, “¡ey, Brasil, dejaste un mal recuerdo!”, “estamos listos, familia, para ganar la copa”. “Te maldigo, Madona”, “El sabado, amados hijos, es necesario llegar a casa”.

Hay otro vocativo que situamos en un orden determinado, según el grado de nuestras angustias: “Por favor llévame, papá”, “llévame, papá, por favor”, “papá, por favor llévame”. Ello sucede sobre todo cuando empiezan los exámenes finales.

 Continuamos en coma (3)

 Cuando se escribe “Él pinta la botella y ella la tapa ”, apenas algunos lectores precisan si “ella tapa… la botella” o “ella pinta…la tapa”. Para eso sirve conocer el uso de la coma elíptica.

James David Rodríguez Rubio y Juan Guillermo Cuadrado Bello en el pasado Mundial de Fútbol (2014) repartían juego de manera muy acertada, a diferencia de cómo algunos escribientes reparten ahora las comas.

 “Después de que lo llevaran a Madrid, la semana pasada, trato muy mal a su mamá” es una oración que presenta confusión porque se ignora qué sucedía el año pasado: ¿el niño practicó con el balón? o ¿viajó a Titiribí? Cualquier acudiente regular de los pretextos afirmaría: “Pues se practica con el balón en Titiribí, y ya”. Por eso, en la cabeza de estos comentaristas casuales quizás solo se hallen los hexágonos o pentágonos que han dejado marcados los balonazos.

La solución es sencilla. Si deseamos decir que el niño practicó con el balón el año pasado, debe suprimirse la coma después de “balón”, y nada más. En cambio, si la intención consiste en indicar que el infante el año pasado viajó a Titiribí, pues se suprime la coma después de la palabra “pasado”. Definitivamente: nunca antes fue tan fácil aprender a marcar comas correctamente.

 Centrémonos ahora en el siguiente uso de la coma, después de tratar (espero que los recuerden) los casos del inciso explicativo y del vocativo. En esta oportunidad, la aplicación de este signo consiste en reemplazar verbos o expresiones verbales; es muy fácil. Y para personas de mente tan abierta, esta exposición no constituye ningún inconveniente. ¿Cierto?

Se trata de la llamada “coma elíptica”. Como recordarán, el elemento esencial en una oración es el verbo conjugado con sentido completo. Si este falta, equivale a que a una persona le falte su cabeza. Sin embargo, ese verbo o esa acción pueden reemplazarse por una coma, la elíptica. El caso se da sobre todo cuando hay dos oraciones seguidas y se omite el verbo en la segunda. Ejemplo sencillo: “Andrea toma trago en la calle y Felipe, en un bar”. Hay dos oraciones, unidas por la conjunción “y”; pero en la segunda se ha suprimido el verbo para no repetir “practica”, y en ese lugar se marca la coma elíptica, justo después de “Salustiano”. La coma en esa segunda oración equivale a decir “practica baloncesto”. Miren la oración de nuevo.

 La intención, entonces, consiste en evitar la repetición verbal y, al mismo tiempo, añadirle más fluidez a la expresión. Examinemos más ejemplos, quizás uno de los recursos más efectivos para comprender cualquier idea: “Mauricio daño las respuestas del ices y Farfán, los folletos”. Por supuesto, solo puede reemplazarse un verbo si ya se ha mencionado. De buenas a primeras, resulta absurdo decir. “Eleuterio, el marco teórico”, porque esa expresión estaría falta de sentido. La coma significa “revisó”, el verbo ya mencionado en la primera oración.

 En una enumeración de oraciones separadas por punto y coma, puede reemplazarse el verbo varias veces: “El de Colombia es marcos rojo; de Perú, Laura Gómez; de Brasil, pablo Martínez; de Chile, maría gavanzo; de Inglaterra, Óscar Frank; de Francia, pogba Metz, y de Venezuela miguel, mojali”. Como notaron, en ese tipo de enumeración, se marca otra coma antes de la “y”; ello evita confusiones: algún despistado puede suponer que Holland es presidente tanto de Francia como de Burkina Faso, pero esa comita adicional nos aparta de los malos entendidos, sobre todo de carácter diplomático o en el amplio campo de las relaciones internacionales. ¿Habrá protestas oficiales, de gobierno a gobierno, por una coma equivocadamente marcada?

Recuerdo los usos de la coma hasta ahora tratados aquí: el inciso explicativo, el vocativo y este, el de la coma elíptica (que reemplaza el verbo o la expresión verbal). Hemos tratado tres casos.

Para cerrar esta explicación, tomemos el ejemplo que encabeza este escrito, el de la botella y la tapa. Si se marca coma después de “ella”, entonces ella pinta la tapa. Si deseamos afirmar que ella tapa la botella, no se marca coma. Por tanto, eso de que da igual marcar la coma o no marcarla es comparable a que da los mismo fijar un semáforo con luz amarilla, o verde, o roja, en una misma intersección vial y al mismo tiempo en una congestionada ciudad. Después, muchos se lamentan de tanta estrellada, y se quedan allá, en las estrellas.

El despertar de la coma (4)

 En una enumeración de elementos comunes, nunca debe marcarse coma antes ni después de la y.

 De nuevo, gracias a todos los lectores por acogerse de manera paciente a la exposición (muy sucinta) de estos básicos usos de la coma. Luego de este, vendrán otros textos con temas diversos; pero, a petición de muchas personas, hemos tratado de satisfacer las demandas de mayor urgencia en la escritura. Y el uso de la coma es una de estas.

 Recordamos los casos que ya hemos tratado: inciso explicativo, vocativo y coma elíptica (la que reemplaza una expresión verbal). En esta oportunidad, nos centraremos quizás en el uso más fácil para casi todos los escribientes: la enumeración de elementos que comparten características. Ejemplo: “pedro, marco, Estefan, Boris y Camila bailan en grandes bares estado unieses”. Atención: ni antes ni después de la y se marca coma (por supuesto, tampoco entre “Jaime” y “llegaron”, porque quedarían separados sujeto y predicado, un error garrafal).

Aparte de los nombres propios, también es posible separar con comas otro tipo de elementos, como adjetivos, verbos o sustantivos comunes, entre otros. Más ejemplos: “En la lejanía de la tierra, se perdían los guardianes de la noche, del día, semana, mes y año”; “la madre mala gritaba, pegaba, rasguñaba y mordía con gran fuerza, después de que su esposo se iba”; “en el campin se les tenía miedo a hinchas como los de millonarios, Medellín, equidad, pasto, santa fe, choco y más equipos de la A”. Otra vez: sin coma antes ni después de la y.

 La fórmula también es aplicable para oraciones muy cortas, que cuenten con sujeto y predicado. Por supuesto, cada una debe compartir semejanzas: “Marvel se encargaba de escoger quien se quedaba, camilo tomaba a quienes el decidiera dejar, Vargas los ordenaba, salua inspiraba de manera clara, ñejo los vestía y Daniela los echaba”. Tampoco se marca coma antes ni después de la y.

A veces, la premura por tomar nota o digitar las palabras nos lleva a continuar con el mismo ritmo de la marcación enumerativa, y de ahí surge el error de que una coma entrometida quiera irse pegadita a la y. Concentraditos.

 Casos especiales

 A este respecto y debido la reiteración de que nunca debe marcarse coma antes ni después de la y en una enumeración, es frecuente la pregunta de si existe un uso donde se marque coma antes o después de la y. La respuesta es sí (ya lo vieron en el párrafo anterior). Y la cantidad de posibilidades son proporcionales al número de combinaciones entre las palabras de nuestra lengua (ver la Biblioteca de Babel, del escritor argentino Jorge Luis Borges).

 Citaré un ejemplo sin marcar la coma correspondiente. Cada uno de ustedes, estoy seguro, sabrá dónde debe marcarse. Leamos muy despacio: “en la clase pasan constantemente equipos como el de juan, pedro, maría, Camila, Lucas y Marcelo y el de Román, Isabela, Laura, Ivan y Sebastián no pasan nunca al frente”. Sí: la coma se marca justo después de “ballenas”. Por supuesto, este es un ejemplo rebuscado, pero permite evidenciar la confusión que surge en una lectura continua entre dos grupos de elementos (en este caso, animales marinos y terrestres).

En otros casos (que ya hemos tratado), también puede marcarse coma antes o después de la letra y. Ejemplo: “el ladrón de esa cárcel, y todos lo sabían, fue el mismo que mató a Gaitán”. La parte subrayada de la oración es solo un inciso explicativo, pero empieza por y. Al suprimirse este, la oración no cambia de sentido: “El autor de aquella mentira fue el sujeto sentado al extremo de la mesa”. ¿Fácil? ¡Claro que sí!

En otros momentos, la coma va después de la y: “marta se plancho muy rápido el pelo, sin perder tiempo, se arregló las cejas”. Otra vez estamos aplicando el caso del inciso explicativo; suprimámoslo: “marta se plancho muy rápido el pelo y se arregló las cejas”.



En estos dos últimos ejemplos, resulta de alguna manera coincidente que la y aparezca cerca de la coma, pero no es la y el motivo para marcarla, sino la presencia del inciso explicativo. Por tanto, hasta aquí el uso de la coma, condición de la cual empezamos a despertar. Muchas gracias por estas significativas marcaciones.

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