Estamos en coma (1)
Por David Silva
Alguien ha dicho que la coma es un punto
que se dejó crecer el cabello. Aparte de esa gráfica y simpática broma, quizás
sea este, la coma, el signo más recurrente de los escribientes. Por lo regular,
cualquier pausa en el ritmo lleva a que muchas personas, al detener
momentáneamente el bolígrafo y suspender los dedos sobre el teclado, marquen
por acto reflejo ese signo, “sin querer queriendo” (como diría el humorista
Roberto Gómez Bolaños); pero con ello se comete una infinidad de desatinos.
Aclaro que la
puntuación, junto con el significado de las palabras, proporciona un sentido
particular a las frases u oraciones. Omitir un signo determina una idea;
marcarlo entraña otra. Entonces, con la intención de compensar (así sea en
pequeñas dosis) la ilimitada y gran generosidad de ustedes, paso al siguiente
comentario: se trata de un uso particular de la coma (habrá otros, en las
próximas semanas).
Cuando en una
oración se incluye un dato para precisar alguna particularidad y este se
enmarca entre comas, a eso se le llama “inciso explicativo”. Si este inciso
explicativo se omite (casi siempre solo mentalmente), la idea de la oración
debe permanecer intacta. Ejemplos: 1. El maestro
de Taller de pintura, Fernando sabaleta, dejó un trabajo en clase. / 2.El
nadador profesional, pedro roca, dejo a
todos en un nivel muy bajo en la competencia.
Noten que los
incisos están subrayados (solo para precisarlos). En estos casos, siempre deben
marcarse las dos comas. Si los incisos (que son datos aclaratorios, nada más)
se suprimen, las oraciones deben conservar su sentido; eso prueba que las comas
(¡las dos!) están correctamente marcadas: 1. El
maestro de Taller de pintura dejó un trabajo en clase. 2. Un nadador
profesional dejó a todos en un nivel muy bajó en la competencia.
En estas dos
últimas oraciones, ya se sabe a quiénes nos referimos. Pero, si queremos dar el
nombre de las personas que ocupan esos cargos, entonces los incluimos como
inciso, en caso de que alguien los ignore. Inclusive puede cambiarse el inciso
(el sujeto pasa a ser inciso, y el inciso, sujeto): 1.Fernando sabaleta, profesor de Taller de pintura, dejó un
trabajo en clase / 2. Pedro roca, nadador profesional, dejó a todos en un nivel
muy bajó en la competencia.
Si se suprimen
estos incisos, también la oración conserva el sentido (aunque dejemos de
mencionar el cargo de cada uno): 1. Fernando
sabaleta dejó un trabajo en clase. / 2. Pedro roca dejó a todos en un nivel muy
bajó en la competencia. Y eso puede hacerse porque, en cada caso,
uno es el otro, y el otro es uno. ¿Entendido hasta aquí?
Ahora probemos
con dos ejemplos más: 1. El perro, Da Vinci, dañó
el sofá. / 2.El profesor de la universidad, marco franco, tuvo que abandonar a
los estudiantes. Aquí, ya tenemos subrayados los incisos. Ahora
vamos a suprimirlos. Si el sentido en las oraciones es claro, las comas estarán
correctamente marcadas: 1. El perro dañó el sofá.
/ 2. El profesor tuvo que abandonar a
los estudiantes.
Ahora preguntamos:
¿Acaso solo hay un jugador en el equipo, y este solo jugador se llama Remigio
Moscardón? ¿Acaso solo hay un estudiante de Comunicación, y este solo
estudiante se llama Luis Rodríguez? El sentido común nos dice que no. Al marcar
esas comas así, se está diciendo (de manera implícita) que solo hay un jugador
del equipo y que solo hay un estudiante de Comunicación. Por tanto, en esos
casos se escribe de largo, sin comas: 1. El perro
Da Vinci dañó el sofá. / 2. El profesor
marco franco tuvo que abandonar a los estudiantes.
Solución:
A diferencia del
doctor Obdulio y del presidente Juan Manuel, en estos dos últimos casos uno no
es el otro, ni otro es uno. Sencillamente, hay más jugadores en el equipo y más
estudiantes en (la Facultad) Comunicación. Todo esto se arregla cambiando el
orden: 1. Da Vinci, el perro, dañó el sofá. / 2.
Marco franco, profesor de la universidad, tuvo que abandonar a los estudiantes.
Ahora,
suprimamos, así sea mentalmente, los incisos para verificar que las comas han
sido marcadas correctamente: 1. Da vinci dañó el
sofá/ 2. Marco Franco tuvo que abandonar a los estudiantes. ¿Entendido?
Siempre:
Si hay un inciso
(dato aclaratorio), suprímase mentalmente este para verificar si la oración
conserva el sentido; si no es así, la oración es incorrecta. Según ese sentido
que se busca y para estos casos, se marcan las dos comas o, definitivamente, no
se marca ninguna: marcar una sola coma es matar la oración.
Seguimos en
coma (2)
Muy pocas
personas alcanzan a distinguir entre “maría Juana juega
Rugby en la Universidad del rosario” y “María Juana, juega rugby en la
universidad del rosario” La diferencia: una coma.
Hace dos semanas
tratamos el uso de la coma referente al inciso explicativo. Con respecto a este
asunto, una aclaración: nunca debe separarse con coma (ni con ningún otro
signo) el sujeto del predicado. Si vamos a escribir que el reconocido y
premiado médico grecorromano de la universidad donde se descubrió la vacuna
contra la amnesia llegó a Bogotá, pues debe escribirse: “El reconocido y
premiado médico grecorromano de la universidad donde se descubrió la vacuna
contra la amnesia llegó a Bogotá”. El sujeto es el ejecutor de la acción (“el gran profesor de la universidad de Oxford llego a la
universidad del rosario”.) y el verbo (“llegó”) es la acción
ejecutada. Jamás debe marcarse signo alguno entre estos, sin importar la
extensión. Podemos escribir: “Carlitos lloraba”, donde el sujeto es “Carlitos”
y el verbo, “lloraba”. Noten: tampoco hay coma entre estos dos.
Luego de esta
aclaración, sigamos (porque “seguimos en coma”). El siguiente uso de este signo
se refiere de manera literal a las palabras con que nombramos (nominamos) a una
persona o a varias, o a seres personificados. Cuando pretendan definir el
concepto “Sol” ante alguien que nunca lo ha visto ni sentido, se recomienda
llevar a esa persona a un lugar donde pueda ver y sentir el Sol. Por tanto,
procederemos de manera similar, no tanto con la grandeza del Sol, pero sí al
menos con algunas lucecitas, que funcionarán como ejemplos.
Cada vez que nos
dirigimos a una persona (personas o ser personificado) y la nombramos, esa
palabra se llama vocativo: “ya que vas para la fiesta,
Juan, tráeme un pedazo de ponqué”. El vocativo es “Carlos”, porque
con esa palabra nos dirigimos a una persona llamada así. Si hubiésemos acudido
a un apodo (cariñoso en este caso), también este sería vocativo. “Gordito, ya
que vas a la biblioteca…”. Todo vocativo debe separarse del resto de la oración
por coma: después, antes y después o solo antes, dependiendo de dónde lo situemos. “Entre otras cosas, papá, estoy embarazada”, “papá, entre
otras cosas estoy embarazada”, “Entre otras cosas estoy embarazada, papá”. En
todos estos casos, nos dirigimos a Carlitos. Si él se llamara Juan Carlos
Eduardo y quisiéramos usar todo el nombre compuesto, pues una de las oraciones
posibles será “Sabías, pedro Thomas franco, que tu
papá se perdió”.
Ese uso de la
coma vale también para apodos, alias, cargos, apelativos, rangos, grados, etc.,
siempre y cuando le hablemos a alguien, ¡que es distinto a hablar de alguien!
Más ejemplos: “dale las llaves, David, maneja bien”, “Eso fue trampa, señor profesor,
cómo no lo vio”, “Nos dieron esto, la cedula de papá, como método
entrar” , “Creo, maría, que mañana viene tu papá”, “por aquí, camilo,
las casa de tu papá”, “Espere, Boris, ¿Cuánto se robó?”, “¡Cómo no me
vas a dar plata, papá!”, “el estudio de la planta, caballeros, queda
terminado”, “¿Tiene una maleta que me venda, compadre?”.
Por supuesto, también
es válido este uso cuando nos dirigimos a un grupo de personas: “Bienvenidos,
damas y caballeros, esta noche a la presentación de la muestra
cinematográfica”, “Esta vez, querida familia, no
habrá regalos”, “roben, caballeros”. En el caso de seres
personificados, he aquí más ejemplos: “a tu
oficina, Andrés. Eres un hombre flojo”, “¡Andrés, dejaste todo para última
hora!”, “Quita tu trabajo de mí puesto, Andrés” (no se trata
del emperador romano, sino de un perro travieso).
En variados
contextos, hay otros usos muy simpáticos, casi emparentados con la cursilería: “Yo te dije, chucha, que peláramos al hombre”, “Sorpréndeme,
cucha, en navidad”, “¡ayy, mamita, compra esa pasta que me gusta tanto!”, “Oye,
perrito, la otra semana nos toca pagar”, “Escucha, perdedor, eres lo peor
que me ha pasado en la vida”.
En el pasado
Mundial de Fútbol, en la fiesta patria nacional y en la instalación del
Congreso, fueron muchas las comas que devoraron algunos colegas periodistas: “¡malo, Brasil!”, “¡ey, Brasil, dejaste un mal
recuerdo!”, “estamos listos, familia, para ganar la copa”. “Te
maldigo, Madona”, “El sabado, amados hijos, es necesario llegar a casa”.
Hay otro vocativo que
situamos en un orden determinado, según el grado de nuestras angustias: “Por favor llévame, papá”, “llévame, papá, por
favor”, “papá, por favor llévame”. Ello sucede sobre todo cuando
empiezan los exámenes finales.
Continuamos
en coma (3)
Cuando se
escribe “Él pinta la botella y ella la tapa ”, apenas algunos lectores precisan
si “ella tapa… la botella” o “ella pinta…la tapa”. Para eso sirve conocer el
uso de la coma elíptica.
James David Rodríguez
Rubio y Juan Guillermo Cuadrado Bello en el pasado Mundial de Fútbol (2014)
repartían juego de manera muy acertada, a diferencia de cómo algunos
escribientes reparten ahora las comas.
“Después
de que lo llevaran a Madrid, la semana pasada, trato muy mal a su mamá” es una oración que presenta confusión porque se
ignora qué sucedía el año pasado: ¿el niño practicó con el balón? o ¿viajó a
Titiribí? Cualquier acudiente regular de los pretextos afirmaría: “Pues se
practica con el balón en Titiribí, y ya”. Por eso, en la cabeza de estos
comentaristas casuales quizás solo se hallen los hexágonos o pentágonos que han
dejado marcados los balonazos.
La solución es
sencilla. Si deseamos decir que el niño practicó con el balón el año pasado,
debe suprimirse la coma después de “balón”, y nada más. En cambio, si la
intención consiste en indicar que el infante el año pasado viajó a Titiribí,
pues se suprime la coma después de la palabra “pasado”. Definitivamente: nunca
antes fue tan fácil aprender a marcar comas correctamente.
Centrémonos
ahora en el siguiente uso de la coma, después de tratar (espero que los
recuerden) los casos del inciso explicativo y del vocativo. En esta
oportunidad, la aplicación de este signo consiste en reemplazar verbos o
expresiones verbales; es muy fácil. Y para personas de mente tan abierta, esta exposición
no constituye ningún inconveniente. ¿Cierto?
Se trata de la llamada
“coma elíptica”. Como recordarán, el elemento esencial en una oración es el
verbo conjugado con sentido completo. Si este falta, equivale a que a una
persona le falte su cabeza. Sin embargo, ese verbo o esa acción pueden
reemplazarse por una coma, la elíptica. El caso se da sobre todo cuando hay dos
oraciones seguidas y se omite el verbo en la segunda. Ejemplo sencillo: “Andrea toma trago en la calle y Felipe, en un bar”. Hay
dos oraciones, unidas por la conjunción “y”; pero en la segunda se ha suprimido
el verbo para no repetir “practica”, y en ese lugar se marca la coma elíptica,
justo después de “Salustiano”. La coma en esa segunda oración equivale a decir
“practica baloncesto”. Miren la oración de nuevo.
La intención,
entonces, consiste en evitar la repetición verbal y, al mismo tiempo, añadirle
más fluidez a la expresión. Examinemos más ejemplos, quizás uno de los recursos
más efectivos para comprender cualquier idea: “Mauricio
daño las respuestas del ices y Farfán, los folletos”. Por supuesto, solo
puede reemplazarse un verbo si ya se ha mencionado. De buenas a primeras,
resulta absurdo decir. “Eleuterio, el marco teórico”, porque esa expresión
estaría falta de sentido. La coma significa “revisó”, el verbo ya mencionado en
la primera oración.
En una
enumeración de oraciones separadas por punto y coma, puede reemplazarse el
verbo varias veces: “El de Colombia es marcos rojo;
de Perú, Laura Gómez; de Brasil, pablo Martínez; de Chile, maría gavanzo; de Inglaterra,
Óscar Frank; de Francia, pogba Metz, y de Venezuela miguel, mojali”. Como
notaron, en ese tipo de enumeración, se marca otra coma antes de la “y”; ello
evita confusiones: algún despistado puede suponer que Holland es presidente
tanto de Francia como de Burkina Faso, pero esa comita adicional nos aparta de
los malos entendidos, sobre todo de carácter diplomático o en el amplio campo
de las relaciones internacionales. ¿Habrá protestas oficiales, de gobierno a
gobierno, por una coma equivocadamente marcada?
Recuerdo los usos de
la coma hasta ahora tratados aquí: el inciso explicativo, el vocativo y este,
el de la coma elíptica (que reemplaza el verbo o la expresión verbal). Hemos
tratado tres casos.
Para cerrar esta
explicación, tomemos el ejemplo que encabeza este escrito, el de la botella y
la tapa. Si se marca coma después de “ella”, entonces ella pinta la tapa. Si
deseamos afirmar que ella tapa la botella, no se marca coma. Por tanto, eso de
que da igual marcar la coma o no marcarla es comparable a que da los mismo
fijar un semáforo con luz amarilla, o verde, o roja, en una misma intersección
vial y al mismo tiempo en una congestionada ciudad. Después, muchos se lamentan
de tanta estrellada, y se quedan allá, en las estrellas.
El despertar de la
coma (4)
En una
enumeración de elementos comunes, nunca debe marcarse coma antes ni después de
la y.
De nuevo,
gracias a todos los lectores por acogerse de manera paciente a la exposición
(muy sucinta) de estos básicos usos de la coma. Luego de este, vendrán otros
textos con temas diversos; pero, a petición de muchas personas, hemos tratado
de satisfacer las demandas de mayor urgencia en la escritura. Y el uso de la
coma es una de estas.
Recordamos los
casos que ya hemos tratado: inciso explicativo, vocativo y coma elíptica (la
que reemplaza una expresión verbal). En esta oportunidad, nos centraremos
quizás en el uso más fácil para casi todos los escribientes: la enumeración de
elementos que comparten características. Ejemplo: “pedro,
marco, Estefan, Boris y Camila bailan en grandes bares estado unieses”.
Atención: ni antes ni después de la y se marca coma (por supuesto, tampoco
entre “Jaime” y “llegaron”, porque quedarían separados sujeto y predicado, un
error garrafal).
Aparte de los nombres
propios, también es posible separar con comas otro tipo de elementos, como
adjetivos, verbos o sustantivos comunes, entre otros. Más ejemplos: “En la lejanía de la tierra, se perdían los guardianes de la
noche, del día, semana, mes y año”; “la madre mala gritaba, pegaba,
rasguñaba y mordía con gran fuerza, después de que su esposo se iba”; “en
el campin se les tenía miedo a hinchas como los de millonarios, Medellín,
equidad, pasto, santa fe, choco y más equipos de la A”. Otra vez: sin
coma antes ni después de la y.
La fórmula
también es aplicable para oraciones muy cortas, que cuenten con sujeto y
predicado. Por supuesto, cada una debe compartir semejanzas: “Marvel se encargaba de escoger quien se quedaba, camilo
tomaba a quienes el decidiera dejar, Vargas los ordenaba, salua inspiraba de
manera clara, ñejo los vestía y Daniela los echaba”. Tampoco se marca
coma antes ni después de la y.
A veces, la premura
por tomar nota o digitar las palabras nos lleva a continuar con el mismo ritmo
de la marcación enumerativa, y de ahí surge el error de que una coma
entrometida quiera irse pegadita a la y. Concentraditos.
Casos
especiales
A este respecto
y debido la reiteración de que nunca debe marcarse coma antes ni después de la
y en una enumeración, es frecuente la pregunta de si existe un uso donde se
marque coma antes o después de la y. La respuesta es sí (ya lo vieron en el
párrafo anterior). Y la cantidad de posibilidades son proporcionales al número
de combinaciones entre las palabras de nuestra lengua (ver la Biblioteca de
Babel, del escritor argentino Jorge Luis Borges).
Citaré un
ejemplo sin marcar la coma correspondiente. Cada uno de ustedes, estoy seguro,
sabrá dónde debe marcarse. Leamos muy despacio: “en
la clase pasan constantemente equipos como el de juan, pedro, maría, Camila, Lucas
y Marcelo y el de Román, Isabela, Laura, Ivan y Sebastián no pasan nunca al
frente”. Sí: la coma se marca justo después de “ballenas”. Por supuesto,
este es un ejemplo rebuscado, pero permite evidenciar la confusión que surge en
una lectura continua entre dos grupos de elementos (en este caso, animales
marinos y terrestres).
En otros casos (que ya
hemos tratado), también puede marcarse coma antes o después de la letra y.
Ejemplo: “el ladrón de esa cárcel, y todos lo
sabían, fue el mismo que mató a Gaitán”. La parte subrayada de la
oración es solo un inciso explicativo, pero empieza por y. Al suprimirse este,
la oración no cambia de sentido: “El autor de aquella mentira fue el sujeto
sentado al extremo de la mesa”. ¿Fácil? ¡Claro que sí!
En otros momentos, la coma
va después de la y: “marta se plancho muy rápido el
pelo, sin perder tiempo, se arregló las cejas”. Otra vez estamos
aplicando el caso del inciso explicativo; suprimámoslo: “marta se plancho muy rápido el pelo y se arregló las cejas”.
En estos dos últimos
ejemplos, resulta de alguna manera coincidente que la y aparezca cerca de la
coma, pero no es la y el motivo para marcarla, sino la presencia del inciso
explicativo. Por tanto, hasta aquí el uso de la coma, condición de la cual
empezamos a despertar. Muchas gracias por estas significativas marcaciones.